Las fiestas de Baco u orgías llamadas bacanales, se celebran en otoño, época de la vendimia. Las sacerdotisas de ese dios, que se llamaban Bacantes o Ménades, vestidas con pieles de tigres y llevando tirsos o varas cubiertas de pámpanos y de hiedra, corrían entonces por las montañas gritando ¡EVOHÉ! ¡EVOHÉ!, destrozando cuanto encontraban al paso.

(Cap. XII de Mitología. Manual de las alumnas de la segunda clase. 1889).

Jose Antonio Labordeta